Buchón Criollo Cubano (Código binario inverso)

Buchón Criollo Cubano. (Código binario inverso).

Atentamente a Luis Nano de La Palomería, El Puerto de Santa María, Cádiz.

Mi amigo Luis; Una vez más asumo la difícil tarea de tratar de encontrar al Buchón Criollo Cubano, en el sitial que verdaderamente le corresponde y hacerlo, además, lo más empático posible pese a la limitada información que poseo y lo hago, sobre todo por complacer a un amigo colombicultor por el cual siento gran respeto, afecto y admiración. No me voy a apoyar en las sabrosas tertulias que enriquecen la web y prefiero buscar datos fidedignos de la literatura universal y los sabios registros de los verdaderos conocedores de este deporte, que tantos momentos felices nos regalan día a día. No creo en las verdades absolutas y en ocasiones ni en parte siquiera, por lo que voy a tratar de abordar el tema tratando de escapar en lo posible de la confabulación y la fábula tan prodiga en estos tiempos. Mi visión personal del Buchón Criollo Cubano, pudiera no ser muy parecida a la de los demás colombicultores cubanos, debido a que en estos últimos tiempos la ecuación columbaire de nuestro palomo cambió dramáticamente y ya las antiguas tertulias sobre el palomo viejo, quedaron olvidadas veinte años atrás y mucho más, para dar paso a una nueva realidad que ha dado un giro multidireccional y hoy los reductos de nuestro antiguo pájaro permanecen escondidos en algunos palomares antiguos, protegiéndose de las inclemencias humanas y el azote de la necedad, no se sabe por cuánto tiempo más … Hace más menos veinte años atrás abordé este mismo tema, con la información de que se disponía en aquel entonces, pero la dialéctica se encargó de enterrar algunas de aquellas verdades y hacer surgir otras tantas más, quien sabe cuántas.

 

El palomo al cual me refiero es un buchón de tamaño mediano de colores serios como azules, ahumados, mosqueados, cenizos, etc., cabeza perfecta, pico corto y reforzado, patas cortas, sin verrugas y carúnculas pequeñas, palomo ligero melosos, perseguidor incansable con un largo vuelo casi increíble, gran poder de seducción y conservación en fin un palomo de trabajo completo. A todo esto, podemos añadir que son excelentes criadores, bien anclados a sus palomares y poseen una resistencia casi increíble a las enfermedades infecto-contagiosas, a las inclemencias del tiempo y demás adversidades, así es nuestro gladiador invencible. Sobre el palomo cubano actual, luego del masivo cruzamiento a que ha sido sometido, no tengo experiencia ninguna ni capacidad alguna de opinión. Es muy cierto que todo cambia con el tiempo, pero nuestro palomo se ha visto sometido a cruces sucesivos uno tras otro que ya yo no sé si quede algo del Buchón Criollo Cubano original. Cruces con Rafeños, Laudinos Sevillanos, Jiennenses, Baleares, Moroncelos, Veleños y Morrileros Alicantinos y muchos tantos más, razas estas que en su mayoría ya habían dejado de ser de trabajo para convertirse en aves de fantasía para exposiciones en jaulas. Y así nuestro palomo actual sería lo que quedó del buchón criollo cubano mezclado con todo lo que ha llegado a Cuba desde otros lares en estos últimos tiempos, una buena representación de casi todas las buchonas españolas, alemanas y quien sabe cuántas más. Me encantaría que alguien me explicara el objetivo de dichos cruces y cuál fue el beneficio. Todas estas razas españolas están metidas dentro de un estándar y para llegar allí han tenido que ser enjuiciadas muchas veces con base en su morfología y belleza, olvidando los dotes de ladronas, que fue para lo que fueron concebidas en su momento muchos años atrás. Al cruzarlas con el ladrón cubano puede que gane en belleza nuestro pájaro, pero sus aptitudes de palomo de trabajo se fueron al cubo.

 

Para que funcione alguno de estos cruces hay que cruzarlos tres o cuatro veces con el buchón cubano, entonces, por favor, “alguien que me preste una brújula…” Los tiempos han cambiado y todo se torció, la selección anterior que se orientaba hacia el palomo ladrón, o sea una selección de funcionalidad, se ha transformado en una selección de belleza morfológica y ya las razas españolas en su inmensa mayoría no roban y se han trasformado en aves de fantasía. Nuestro palomo no necesita nada de eso, ya él se cruzó con las mejores razas ladronas españolas en su momento, cuando eran palomas de trabajo y hoy por hoy es tan bueno como cualquier otro. El Buchón criollo cubano, bello palomo, surgió como todas las demás razas, mediante cruces y recruces, acertados algunos y otros no tanto, palomo de trabajo por excelencia, con grandes dotes de seducción, persecución y conservación, elegante en el vuelo y héroe del peligro constante de ser atrapado por un lazo, o caer en cualquier tipo de trampa de las que están infectadas muchas de las azoteas de los barrios. Los robos (Paletazos), ocurren a diario y pueden pasar fácilmente a ser objeto de los sacrificios religiosos de animales o convertirse en el almuerzo del implacable gavilán, siempre buscando una presa fácil con que saciar el hambre. Aun así, muchos se preguntan cuál es el verdadero origen del Buchón Criollo Cubano. Según los grandes conocedores, para el año 711, o quizás antes, llegó a España, procedente del norte de África de mano de los musulmanes, un palomo, (no buchón) de cara plana y pico corto, posiblemente ya tuviera el buche hendido al centro, el cual luego se cruzó con el Gorguero y posteriormente con el Colitejo, todo esto ocurrió supuestamente en Sevilla y el “cómo ocurrió” es solo pura especulación, pero desde allí surgió el “Rey de la seducción” el palomo Rafeño. También se habla de La Paloma de Casta, otra de las palomas ladronas de la época. El Colitejo derivo en Porcelano y Marchenero, aunque desde allá a acá ha habido grandes variaciones morfológicas. Ya desde antaño los andaluces habían adoptado al Gorguero que se dice era originario del centro de España y que se dice descendía de la Paloma de Casta, fue mantenido hasta su desaparición.

 

El Valenciano por su parte, procede directamente del cruce de las primeras buchonas traídas por los musulmanes con mensajeros y otras más en Valencia. Este palomo también fue adoptado por los andaluces, los cuales lo perfeccionaron y cuidaron hasta su desaparición definitiva. Acerca de estas razas antiguas hay grandes controversias y acaloradas polémicas y cada quien se siente dueño de la verdad, lo que si es cierto es que de estas palomas y otras menos conocidas y de origen aún no precisado, derivaron nuestras bellas buchonas. No se sabe ciertamente cuantas razas fueron introducidas por los musulmanes en aquellos tiempos ni como fueron los cruzamientos con las nativas, pero si se sabe con certeza que esa fue la génesis de nuestros palomos ladrones. Andalucía fue la Meca de nuestras aves, sitio donde se comenzó a trabajar intensamente buscando el palomo ideal para la seducción de otras palomas. Cada región de España creó posteriormente sus propios palomos a partir de las anteriores y se cumplieron grandes propósitos genéticos, pero sin lugar a dudas Andalucía se convirtió en un infatigable laboratorio de todas nuestras bellas razas y la bella Cádiz no solo corono sus excelentes razas nativas, las cuales disfrutamos hoy día, para su propio patrimonio, sino que fue piedra angular en la conformación de todas las demás razas. Debo señalar también que en Valencia, Murcia y Alicante se trabajó muy duro en nuestro palomero afán y aunque casi todas ellas desaparecieron, si nos legaron su tesoro genético en las demás razas que desde allí surgieron posteriormente. Ya para 1492 y desde mucho antes, circulaban en la península ibérica una constelación de excelentes aves que fueron la génesis de todo lo que tenemos hoy día, tanto allá como acá. En Andalucía, por tradición y arraigo, consta, como se describen en el libro Régimen de Palomería, la cual parece ser la primera en considerar única en su género como ordenanza, temas de palomas y legado histórico del siglo XVIII, escrita por Don Nicolás Navarro y publicada en Granada en 1711. Muchas de aquellas razas antiguas desaparecieron desgraciadamente producto del cruce con otras razas y debemos aceptar esta realidad y tratar de trabajar con lo que realmente tenemos que no es poco. Otras aún se conservan, pero distan mucho de lo que fueron en un inicio, pero, por otro lado, pueden haber mejorado algunos otros aspectos si se quiere.

 

El estándar y el afán por la belleza ha dado por cruzar buchonas con razas ajenas como los Carrier, los German Beauty, el Búho Africano y otras tantas más de fantasía, que hoy por hoy algunas de nuestras razas remedan gallinas incapaces de volar de un techo a otro y el arte del trabajo como paloma ladrona le fue definitivamente amputado. Tratar de recuperar razas desaparecidas mediante un proceso de selección a partir de bancos genéticos auténticos sería una labor encomiable, pero los cambios de nombres al cruzar la frontera para mí no es más que una burla y una falta de respeto, pero como me diría un gran amigo, dejémoste esta tarea a los grandes conocedores que son los que tienen una opinión autorizada y solo ellos juzguen esta triste realidad y “yo me voy a mis zapatos”. Los conquistadores españoles en Cuba, fueron andaluces y extremeños en su gran mayoría, pero luego los colonizadores fueron preferentemente gallegos y canarios, así cientos de miles de peninsulares más, no solamente nos entregaron su sangre, su cultura, su ciencia, su religión y todas las demás formas de la conciencia social, sino que además nos trajeron sus aves y así de manera pausada en el tiempo Cuba se enriqueció de las mejores razas de palomas españolas las cuales a la larga crearon a nuestro palomo ladrón. También nos regalaron las artes y mañas para lidiar con estas bellas aves. Casi semanalmente, o más, arribaban a La Habana y a otros puertos importantes de Cuba, barcos procedentes de España, los cuales hacían escala obligatoria en los puertos de Santa María de Cádiz y Santa cruz de Tenerife, y yo me pregunto, con cuanto se nutrió Cuba de la Madre Patria en aquellos tiempos de antaño. No debemos olvidar que Cádiz junto a Málaga eran importantes centros comerciales ya desde la invasión Fenicia y así se mantuvo durante toda la época colonial y toda la vida española tenía un destino en Cuba a través de estos importantes puertos. Miles de españoles emigraban a Cuba cada año y se lo traían todo con ellos, todas sus pertenecías, incluyendo animales, útiles de agricultura y sabrá Dios cuantas cosas más… venían para quedarse.

 

O sea que desde un inicio todo lo que había en España en cada momento se decantaba de manera sistemática a Cuba, de manera que nuestra isla no solamente recibió toda la evolución de las palomas de España, sino que además fue gestando su propio palomo galán, como todas las demás razas españolas. Ya Rafael Buche Brage describe en su momento algunas de las razas que circulaban por aquellos tiempos en Cuba. Desde fechas tan remotas como 1886 ya se reporta la Buchona de Casta y otra buchona más de morfología diferente, posteriormente valencianos de gran calidad, Rafeños en abundancia, Colitejos, Jerezanos, con insegura mención al palomo Balear. También se hablaba de un palomero conocido como el “Cubano” de Centro Habana, que tenía buenos palomos Gaditanos. Posteriormente, arribaron palomos, Quinterones para alguna forma del deporte, “Las plumas locas”, los “picas” y una suerte de excelentes colombicultores cubanos trabajaron arduamente en la cría, reproducción, selección y difusión de sus mejores aves. No voy a mencionar nombres por temor de olvidar alguno que fueron muchos y muy buenos por cierto. En la década de los cuarenta, el propio Sr. Brage importo palomas de razas española de Estados Unidos y ya para 1952 tiene lugar una exposición en Rancho Boyeros, La Habana, en la cual el propio Brage resulto campeón. Posteriormente a esta fecha se importaron más Valencianos y Gaditanos así como muchas más de las ya existentes. El Sr. Enrique Rodríguez, otro de los grandes colombicultores cubanos y primer presidente de la Asociación de Colombicultura de Cuba, nos narra que ya para los cuarenta y tantos ya circulaba por toda La Habana un palomo Quinterón excelente, además de un grupo de razas que llevo y cultivo D. Rafael Buch Brage. Otro colombicultor de la época llamado Francisco Laborda “El valenciano” por los años cincuenta y tantos, importo muchas palomas de Valencia que a pesar de su origen no se precisa a qué raza pertenecían, pero eran unos pájaros excelentes, grandes, de mucho vuelo y gran poder de seducción y conservación. A todas estas aves se llamaban genéricamente “deportivos”. En alguna ocasión llegaron palomas deportivas de México, todas ella con anillos de la Federación Española de Colombicultura, no se sabe si eran españolas realmente o fueron reanilladas allá.

 

Concluyendo, desde mucho antes de 1886 ya llegaban a Cuba buchonas españolas de las que circulaban en aquellos tiempos y con el surgimiento de las diversas razas modernas, estas también se fueron incorporando hasta llegar al Buchón Criollo Cubano, fruto de la selección de los grandes palomeros y también, por qué no de aquellos que les gusta cruzar palomas “Pa ver que sale” y cada quien cruzó su pájaro con lo que le vino en gana hasta el día de hoy… En Cuba hay excelente colombicultores que hacen un trabajo serio con las palomas y son grandes estudiosos y conocedores de nuestras razas, pero en no pocas ocasiones tienen que luchar contra grandes adversidades y aun así hacen un excelente desempeño. El término de palomos deportivos abarco a todo el abanico de palomas de robo, tanto las nativas como las importadas y el cruzamiento entre ellas fue la génesis del Buchón Criollo Cubano. No creo que nuestro palomo sea mejor que ninguno, pero sí creo que es tan bueno como cualquier otro, estupendo palomo de trabajo, lo cual ya ha sido demostrado hasta la saciedad. Cada día la pluralidad genética que integran a este palomo lo aleja más de cualquier esfuerzo de estandarización, lo cual, por otra parte, es bueno porque si le ponemos un estándar a nuestro ya lastimado palomo, lo convertiría irremisiblemente en otro palomo de fantasía tirando a la basura lo último que le queda que es su magnífico trabajo. Cada vuelo de un buchón cubano es un desafío, es un río de adrenalina, la boca seca y un huracán de satisfacción para los privilegiados que compartimos esta formidable afición. Niños y ancianos se funden en un desafío único y hasta en los lugares más remotos de mi maravillosa isla, en cualquier estación del año, se respira colombicultura en cualquier azotea, mientras un palomo enamorado se pierde entre las nubes, persiguiendo a su infatigable amada…. Sería una buena noticia para mi saber que existan palomeros cubanos que estén fomentando palomares a partir del Buchón Criollo Cubano, en la forma más común por nosotros conocidas y libre de los nefastos cruzamientos recientes y divulgar las bondades de nuestro invencible gladiador. Tratar de salvar lo que queda de él… si es que algo queda. Les dejo saber a todos mis colegas que mi opinión no es mucho más que la de un simple buchonero de la barriada de Santos Suárez y respeto mucho a todas las demás…  Este humilde articuló va dedicado con todo mi afecto y cariño a la memoria de Ariel Romero, “El Chino de D’strampes”, grande como palomero e inmenso como ser humano.

Saludos a la Colombicultura, Lucas Alejandría.

 

3 comentarios sobre «Buchón Criollo Cubano (Código binario inverso)»

  1. Buena referencia acerca del origen del buchon criollo cubano, es bueno que se comparta este tipo de información, pues asi vamos conociendo del origen del buchon en Cuba…saludos y bendiciones a todos los lectores

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