Reflexiones de un aficionado y Juez

REFLEXIONES DE UN AFICIONADO Y JUEZ

Me llamo José Ruiz Peña y desde que tengo uso de razón estoy ligado a una raza de palomos, el Buchón Gaditano. Aquí voy a contar algo sobre mis vivencias con estos palomos. Mis hermanos y primos mayores ya los tenían y, en general, el palomo Gaditano llamaba la atención de todos, aunque hay que decir que lo que todos queríamos era que trajeran otros palomos a la casa. Nos gustaba que tuvieran mucho buche, pero si no traían palomas, no servían. Yo creo que eso era así en todas partes. Más tarde, cuando me eché novia, tuve la suerte de que su hermano también era palomero y también con Gaditanos. Eso hizo que estos palomos calasen aún más en mí. Más adelante, entre los años 1975 y 1980, empezaron a formarse las sociedades federadas, entre ellas Hnos. Álvarez Quintero de Utrera, mi pueblo. Tan pronto tuve conocimiento de su formación, me hice socio. En aquellos años se redactaron y aprobaron los estándares de varias razas, el del Gaditano entre ellos. Con la llegada de las exposiciones se revolucionó todo. Aquel fue el principio de un gran cambio en los palomares.

 

Se formaron los primeros jueces, que no eran muchos, pero eran muy buenos. Un día, en una exposición celebrada en Utrera, estábamos un grupo de aficionados «rajando» de los jueces. Aquel día había venido Rafael Yuste a visitar la exposición. Yo, cuando tuve ocasión, le pedí explicación, aunque él no había sido el juez del enjuiciamiento de mi palomo y comenté que mi palomo tenía más buche, etc. El me respondió: «Tu palomo, al tener más buche, no puede volar ni puede ver bien. Por eso no se puede premiar, sino que hay que penalizarlo». Asimismo, me indicó que había muchas otras cosas que tener en cuenta, por ejemplo, como arrullaba, como se comportaba con la hembra, y así. Me preguntó entonces si llevaba mucho tiempo con los Gaditanos, y cuando le contesté que siempre había tenido Gaditanos, me dijo que, si de verdad quería ayudar a esta raza, que me dejara de criticar a los jueces y que lo que tenía que hacer era hacerme juez yo mismo. Aquello me caló muy hondo y me di cuenta de que el señor Yuste tenía toda la razón. Siempre recordaré aquella lección que me dio.

 

Años después me hice juez y como tal siempre he intentado respetar el estándar en todo y respetar la pureza de la raza, incluyendo la capacidad de vuelo de un palomo. Por ello, nunca he premiado un ejemplar que yo no consideraba apto para el vuelo. En el año 2002, después de haber luchado durante un largo tiempo para modificar el poco realista apartado del peso en el estándar original por no encontrar palomos que pesasen de 200 a 300 gramos, como en él rezaba, se decidió que un peso más acorde con la realidad podía oscilar de 350 gramos a 450 gramos. Hoy, doce años después, me da la impresión de que ni los jueces ni los aficionados estamos haciendo bien las cosas. En el último monográfico que he enjuiciado junto a José Leal, celebrado en Chiclana de la Frontera el pasado 9 de enero de 2014, no me he sentido bien al tener que penalizar palomos que han sido premiados en otras exposiciones por otros compañeros. Las razones de no haberlos premiados han sido tanto el sobrepeso (más de 500 gramos en muchos casos) como un buche demasiado voluminoso.

 

Me duele cuando oigo decir que los Gaditanos no vuelan y sólo sirven para las exposiciones. Yo bien sé que esto, simplemente, no es verdad pues nunca he dejado de volar mis palomos. Sin embargo, siento impotencia, y me pregunto qué puedo hacer yo si en realidad esto es trabajo de todos. La conclusión es que, si no hacemos nada, en un futuro no muy lejano podría ser cierto que este palomo sea incapaz de volar. Me veo en la obligación de hacer algo para evitar que esto ocurra y por eso pido que se lleve a cabo una reunión de todos los jueces de la raza Buchón Gaditano para debatir el tema. Desde luego, no quiero que esto se tome como una crítica hacia nadie sino todo lo contrario, que sirva para que unifiquemos criterios y todos vayamos a una. Para mi seria penoso ver que esta tendencia a presentar y premiar en las exposiciones ejemplares cada vez más pesados y voluminosos crezca. Personalmente pienso que, si la afición continúa por estos derroteros, yo preferiría dejar de enjuiciar ya que no me gustaría sentirme parte culpable de esta situación.

José Ruiz Peña 26 de enero de 2014

 

3 comentarios sobre «Reflexiones de un aficionado y Juez»

  1. Lleva algo de razón pero no toda, porque lo que hoy en día están exponiendo cómo buchón gaditano jerezano eso no tiene nada que ver con un gaditano de vuelo

    1. totalmente de acuerdo jose manuel lo que llaman de vuelo gaditano o jerezano la mayoria o casi todo esta cruzado con veleño o porcelano murciano y lo mismo esta psando con el de almendralejo que cada vez tiene mas colorido de plumas de los cruces con gaditano , vamos un destrozo total del trabajo inicial de sus criadores tu lo has dicho nada que ver

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