Entrenar o preparar el palomo de trabajo

 (Como poner un palomo a robar/conquista) .- Cada maestrillo tiene su librillo, así que nos encontraremos variantes del método más generalizado cuantas queramos. Personalmente yo sigo estos pasos: .- Si el pichón puede nacer suelto en el palomar, mejor que mejor, pues ese palomo tendrá un sentido más desarrollado de localización y de querencia hacia su palomar. Si nace en cautividad tendremos dos posibilidades, sacarlo antes de que inicie el vuelo al palomar para que así lo reconozca o esperar a que rompa bien el celo y volarlo junto a una paloma. Los pichones es muy conveniente que estén sueltos, pues así se criarán más fuertes y tendrán un dominio del contorno del palomar y aumentarán así su querencia hacia éste. Es bueno que cada 20 días se les encierre para observarlos y acostumbrarlos a la presencia del criador y no se espanten cuando nos vean. Si tenemos machos en suelta es conveniente que estos ejemplares no los acosen, pues podría dar lugar a que los pichones se marchen del palomar, de igual modo los machos adultos se irán emparejando con las posibles palomas que vayan saliendo evitando así su pérdida. Cuando el pichón empieza sus primeros escarceos con el celo, se le encierra en el cajón que le asignemos para el resto de su vida. Allí permanecerá durante unos quince días reconociendo el sitio donde deberá atraer a las palomas. Al cabo de los 15 días se suelta y se comprueba las evoluciones del palomo, éste debe tener ya una querencia hacia ese cajón y debe atraer hacia él. Puede pasar que el palomo no tenga querencia hacia el cajón con lo cual habrá que aumentar el período de encierre en el mismo. Transcurrido otro tiempo prudencial, tras el cual el palomo no experimenta evolución, entonces concluiremos en que es un mal ejemplar. También puede pasar que se sienta atraído por otro casillero de mejor localización en altura, postura, etc., o puede ocurrir que se vaya con la primera paloma que se cruce en su camino, y no lo veamos más.

 

Normalmente en el 90% de los casos el pichón se quedará y tendrá una fuerte querencia hacia su casillero. A la semana de estar el pichón de suelta le soltaremos una paloma adulta, experimentada, de ese casillero, con el fin de enseñar al pichón los pormenores en cuanto a vuelo del palomar se refiere, es decir, las entradas deberán de ser por aquí y de esta manera, este muro lo sortearás así, en fin, todo lo que una paloma adulta experimentada le pueda enseñar a un pichón y que el pichón al cabo del tiempo lo ponga en práctica al atraer a una paloma hacia su palomar. También es conveniente que ese pichón incube con la paloma durante unos 15 días, para darle así más querencia al palomar. Una vez hecho lo anterior ya tenemos un palomo que si lo soltamos, trabaja hacia nuestro palomar de muy buenas maneras. Ahora procederemos a soltarlo junto a machos adultos experimentados que les enseñarán a moverse por el aire, es decir, es como si les enseñaran sus territorios de caza, tendencias a irse hacia una determinada iglesia, zona de vuelo, etc. Es conveniente tener palomos adultos que vuelen a zonas distintas para poder así enseñar a distintos pichones en esas zonas. Esto lo haremos con repetidas sueltas de unos 15 días cada una. También el pichón puede crearse su particular zona de vuelo y será difícil de cambiarle el hábito. A continuación, procederemos a la creación de equipos de vuelo, los cuales estarán compuestos por número impar de palomos, pues si se pelean siempre habrá alguno que se quede con la paloma, y nunca superior a cinco, esto en función del palomar, pues deberíamos tener un palomar muy grande para poner más, ya que se estorbarían y a la hora de salir a volar se interrumpirían mucho, recortándose el vuelo al salir a volar otro palomo del mismo palomar.

 

Los equipos de vuelo estarán compuestos por palomos, a ser posible, pichones, pues los adultos suelen tener manías o sitios preferenciales del palomar ya adquiridos y es difícil quitárselos, y que cada uno tenga tendencia hacia un sitio distinto de vuelo, pues así tendremos más posibilidad de coger palomas, que al fin y al cabo es de lo que se trata. Las cuadrillas tardarán tiempo en acoplarse, pero los palomos que la compongan una vez acoplados, serán palomos que ignoran a su compañero, que vuelan por si solos y no por la iniciativa del otro, palomos que no se pelean por sitios preferenciales del palomar como puntos más altos, etc.; pues sus disputas están más que zanjadas, palomos que no deben encelarse cuando otro palomo trae una paloma al palomar. Este procedimiento lo haremos para las palomas, de igual modo, pues así nos aseguraremos que las palomas con las que criamos son buenas. Eso sí, las pichonas las soltaremos solas y sin que vean ni oigan a ningún macho. Ya tenemos al pichón adiestrado para la suelta, pero todavía queda mucho para que sea un buen palomo. El palomo siempre que traiga una pieza deberá posarse en la piquera sin pisar otro punto del palomar. Esto es muy importante, pues le da mucha belleza al trabajo del ejemplar y es muy efectivo a la hora de coger las palomas. Si la paloma no se posa en el cajón, el ejemplar en cuestión deberá salir al parque (tablilla) repetidas veces para tratar así de acercar a la paloma al cajón. Una vez que ésta se pose en su cajón el ejemplar no saldrá del cajón en si y se limitará a llamar con sus arrullidos a la paloma. Para atraer a la paloma al palomar, el ejemplar desarrollará durante el vuelo toda su inteligencia, dando marcadas a la paloma, recortándola en el aire en el camino de ésta hacia su palomar. Una vez que logra atraerla hacia su palomar, el palomo hará entradas espectaculares, ya sea por debajo, pegado al tejado, perdiendo altura vertiginosamente o marcando la entrada desde muy lejos, imprimiendo gran rapidez en ello, con el único fin de que la paloma se pose en su cajón.

 

A los pichones adultos con un año de edad, me gusta someterlos a pruebas para comprobar su dureza. Les suelo soltar una paloma de la otra punta del palomar, quiero aclarar que los cajones los distribuimos por toda la azotea, torre o forma que tenga el palomar lo más lejano uno de otro, solemos colocar uno cada dos o tres metros de separación, así comprobaremos si el palomo se entrega fácilmente o es duro de entregarse. Si se entrega fácilmente lo dejaremos unos cuantos de días sin comer encerrado dentro de él, de manera que le sirva de escarmiento, yo he visto a aficionados que poseían un gran palomo en vuelo el cual poseía este defecto y han llegado a prenderle fuego con bolas de papel de periódico al cajón para que así el ejemplar aprendiese a no meterse en otro cajón que no sea el suyo. Si después de esto adopta posturas similares con otro cajón deberemos de eliminarlo. Esto sería conveniente hacerlo con algún palomar vecino para comprobar también la reacción del ejemplar fuera del palomar aunque esto nos lo dirá la suelta. También es conveniente enseñar al ejemplar a saltarse las posibles trampas que le tiendan, como trampas de paso, vuelo, etc. Deberemos fabricarnos una y colocarla en el palomar para coger a nuestros ejemplares, y dejarlos al igual que antes sin comer ni beber unos días dentro de ellas. Una vez realizado todo esto, empezaremos a disfrutar de un buen ejemplar de suelta, ahora la selección será la del ejemplar por si mismo, es decir, aplicará todo su conocimiento para el encierre de palomas y para que no le encierren a él. Ni que decir tiene que el proceso anteriormente descrito conlleva mucho tiempo y dedicación. A partir de ahora las cualidades, defectos y demás pormenores en las diferentes sueltas que realicemos a los ejemplares serán la base en la que nos basaremos para su selección como ejemplar para la cría. A esto llegarán pocos ejemplares pues éste deberá tener buena presencia en la encerradera, buena presencia cuando se componga en el aire, buenos modos en el trabajo de suelta, buen sentido para buscar palomas, tanto con celo como perdidas, buenas mañas para encerrarlas en su cajón y lo más importante que le cojamos palomas, el ejemplar puede tener las cualidades anteriores pero no llegar a encerrar palomas. Solo exigiendo mucho a nuestros ejemplares llegaremos a poseer ejemplares completos en todos los campos o facetas que pueda poseer un ejemplar.

AMB/Pto. Sta. Ma. Cádiz. 2007

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