El Campeón Portuense que nunca volvió

TRISTEZA ENTRE LOS AFICIONADOS POR LA PERDIDA DE UN CAMPEÓN

Es un gran honor para mí el participar por primera vez en esta gran revista nuestra. Orgullo de todos los colombicultores, pero quisiera haberlo podido hacer con un tema distinto al que me veo obligado a exponer. En éste mi primer contacto quiero dirigirme a todos esos malos aficionados que se apropian de unos palomos que no les pertenecen y que sé positivamente no existen sólo en Puerto de Santa María. El motivo de ponerme a escribir estas líneas es con relación a un hecho ocurrido en mi ciudad en la prueba final del Campeonato Provincial correspondiente al año en curso. Teníamos en nuestra ciudad un palomo azul mascarado de nombre Onasis, propiedad del socio y gran colombicultor Don Carlos Galán Marchena, que era el orgullo de todos por su buen comportamiento tanto en las pruebas locales de selección como en el Campeonato Provincial.

 

Tuvo que luchar contra palomos de una gran categoría como los enviados por la Sociedad de La Línea de la Concepción, criados en los afamados palomares de los señores Bonmatti y Navarro, así como otros muy buenos ejemplares. Pues bien, en enconada lucha, este Onasis, de cuerpo pequeño pero gran corazón, supo luchar como un campeón contra todos los demás, hasta llegar a clasificarse primero de regularidad provincial. ¡Qué alegría verlo regresar por entre los árboles, con sus alas roja y verde, buscando la hembra que en rebote se había dejado hasta encontrarla!. Pero la fatalidad hizo que, en la última prueba del Campeonato Provincial, le capturaran y no lo entregaron en la Sociedad y por tanto no puede participar en Oliva representando a este Puerto en todo un campeonato nacional, como creo se merece tanto por su gran afición como por el trabajo de la Directiva de nuestra Sociedad, que ha demostrado su mayoría de edad, consiguiendo que las pruebas realizadas rayaran en la perfección.

 

Yo desde estas líneas quisiera hacer comprender a estos ¿aficionados? que deben dejarse de envidias hacia los demás y traten de ayudar a nuestra colombicultura mimando nuestros buenos palomos, sean sus propietarios quienes sean, cuidando de ellos con esmero y alegrándose de sus triunfos como si fueran los suyos propios, pues es de la única forma de que en este rincón gaditano lleguemos a tener buenos ejemplares capaces de competir con los mejores. Sin más por esta ocasión y esperando que todo esto no caiga en saco roto, envío un gran saludo a todos los colombicultores españoles.

José L. Villalba Diez | El Puerto de Santa María, RPD 1976 Cádiz.

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